Psicología Clínica

Psicología Clínica

¿Cuándo tendría que plantearme acudir a un Psicólogo?

En muchas ocasiones desde mi consulta me he encontrado con personas que necesitaban ayuda y que han acudido a mí, a una consulta de psicología, cuando han tocado fondo o sentían que ya no podían más.

Éste suele ser el motivo principal para acudir a la consulta, siendo así tanto en el caso de terapia individual, como con adolescentes, niños o parejas.

En estos casos la situación se complica, ya que la desesperación lleva a la persona a querer resultados rápidos, algo que no suele ocurrir en un tratamiento psicológico.

Por este motivo me he propuesto que todos reflexionemos sobre la función preventiva que tiene acudir a la consulta de un profesional de la psicología y sobre las manifestaciones que deben llevarnos a pedir ayuda, podemos enumerar algunas, como son:

Apatía: cuando siento que tengo menos ganas de hacer cosas o que disfruto menos de las cosas que me gustan, ya sean aficiones o tareas cotidianas, el hecho de no disfrutar tanto como antes de las cosas es una señal de alarma que nos indica que algo no va bien, por lo que debemos plantearnos pedir ayuda.

-Cuando me propongo objetivos y no llego a cumplirlos, un ejemplo claro es dejar de fumar o cuidar mi alimentación. Si me propongo frecuentemente cambiar algún aspecto de mi vida pero no llego a hacerlo también sería bueno pedir ayuda, ya que aprendiendo nuevas herramientas puedo lograrlo y no seguir “dándole vueltas” o pensando que no tengo “fuerza de voluntad”, a veces no es cuestión de no tener voluntad, sino de no tener las herramientas necesarias.

-Si las preocupaciones no dejan cabida a otros pensamientos o están fuera de mi control; muy frecuentemente los pensamientos se descontrolan y parecen tener vida propia, por mucho que queramos pararlos o cambiarlos sentimos que no podemos, en estas ocasiones también es muy importante pedir ayuda.

Inestabilidad emocional: cuando sentimos que no podemos controlar las emociones o que simplemente éstas nos arrastran, teniendo frecuentes cambios de humor o cambiando de opiniones más de lo habitual estamos ante una situación que merece la pena cambiar.

Miedos: cuando hay situaciones que nos limitan y nos preguntamos frecuentemente: “¿y si…? también debemos plantearnos que algo falla, los miedos nos impiden disfrutar de ciertas situaciones y pueden generarnos inseguridad y dañar por tanto nuestra autoestima.

-Dificultad de tomar decisiones o de concentrarnos, y, en general , cuando notamos un cambio en alguna de nuestras características personales, sobre todo cuando ese cambio no nos ayuda, sino que nos dificulta más la vida cotidiana.

Por supuesto hay muchas más razones por las que todos, en algún momento de nuestra vida debemos plantearnos solicitar ayuda de un psicólogo profesional, debemos desterrar la idea de que para ir a un psicólogo hay que estar “loco” o estar muy mal, el hecho de acudir a una consulta de psicología no implica necesariamente una enfermedad mental, simplemente indica que nos encontramos ante alguna dificultad, a mí me gusta comparar la figura del psicólogo con esa muleta que necesitamos cuando nos rompemos un pie, al principio nos ayuda para poder andar, pero luego seguimos el camino sin ella y mucho más fortalecidos.

Artículo: Beatriz Aranda Mérida

Psicóloga Clínica Forma

NºColegiado: CM 01758

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