Terapia de pareja (Psicología)

Terapia de pareja (Psicología)

Actualmente los problemas de pareja son una de las causas principales que llevan a las personas a una consulta de psicología. No es un dato extraño si tenemos en cuenta que en España, cada cuatro nuevos matrimonio, tres terminan en una ruptura

De hecho, los problemas de pareja no solo dañan la calidad de la relación sino también la estabilidad emocional de cada uno de sus miembros. A menudo los sume en un carrusel de emociones marcado por “altos y bajos” que al final terminan creando una tensión tan difícil de soportar que conduce a la separación.

Lo cierto es que una relación conflictiva afecta prácticamente todas las áreas en las cuales pscccnos desenvolvemos, desde la relación con las amistades hasta nuestro desempeño en el ámbito laboral. Sin olvidar la autoestima, la confianza en sí mismo y el estado de ánimo. Por ello, la crisis de pareja es una de las razones fundamentales por la cual se acude a la consulta en busca de ayuda profesional.

Las motivaciones que llevan a uno o a los dos miembros de la pareja a solicitar una terapia de este tipo pueden ser múltiples: algunos quieren mejorar la comunicación, otros desean superar problemas en la esfera de la sexualidad, dificultades en la educación de sus hijos, cambios de intereses que surgen con el paso del tiempo, celos, infidelidades, falta de respeto…

¿Qué puede hacer por ti la terapia de pareja?

1 Cambia la perspectiva de la relación. A través del proceso terapéutico, el psicólogo anima a ambos miembros de la pareja a ver su relación desde una manera más objetiva que incluya la perspectiva del otro. De esta forma se detiene el “juego de culpabilidad” en el que ambos se han enfrascado, un juego que solo genera sentimientos de malestar e irritación tensando la cuerda al máximo.

2. Mejora la comunicación. Muchas parejas tienen dificultades porque no saben discutir de sus problemas y, por tanto, no son capaces de llegar a soluciones prácticas. Por eso la terapia se centra en promover un diálogo constructivo, donde cada cual sea capaz de expresar sus emociones e ideas en el pleno respeto del otro. Se trata de un verdadero proceso de aprendizaje, donde no solo se aprende a hacer críticas constructivas sino también a escuchar. Como resultado, la pareja logra una mayor compenetración emocional.

3. Potencia las fortalezas de la relación. Toda pareja tiene puntos en común pero cuando discute con frecuencia tiende a focalizarse solo en las diferencias. El psicólogo funge como un mediador que les ayuda a reencontrar esos intereses comunes, que le hace redescubrir a la otra persona y maximizar las fortalezas de la relación. También fomenta los comportamientos positivos que le agradan al otro miembro, como las caricias, la atención a los detalles o las muestras de amor.

¿Qué ocurre si el otro miembro no quiere acudir a terapia?

Sabemos que lo ideal para la relación y la terapia es que ambos miembros de la pareja participen. No obstante, es frecuente que solo uno de los miembros solicite ayuda. En estos casos, los psicólogos también podemos realizar un trabajo importante con la persona que ha llegado a nuestra consulta ya que, aunque es obvio que solo escucharemos a una de las partes y que esto dejará un vacío de información respecto al otro componente de la relación, podemos concentrarnos en conseguir cambios en la persona, cambios que repercutirán indirectamente en su pareja.

Por ejemplo, si uno de los problemas a enfrentar son las discusiones donde priman los sentimientos negativos y los gritos, le enseñamos a la persona que acude a nuestra consulta una serie de estrategias y herramientas que le permitirán desarrollar una comunicación más positiva y sin tonos altos. Así, indirectamente, conseguimos aumentar las probabilidades de que su pareja también reduzca su tono y mejore su comunicación.

No obstante, debemos señalar que durante la terapia siempre intentamos buscar la motivación de ambos, no nos centramos únicamente en resolver los conflictos de una de las partes.

De forma general, el objetivo de este tipo de terapia es aportar herramientas que ayuden a la pareja a solucionar sus problemas y conseguir que permanezcan juntos desarrollando una relación más sana y respetuosa para ambos. En términos estadísticos, se estima que aproximadamente un 70% de las parejas que acuden a una consulta de psicología logran solucionar sus conflictos.

¿Qué sucede con el 30% restante? Este porcentaje de fracaso casi siempre se refiere a parejas que han acudido a la terapia cuando ya estaban en su fase final y la ruptura era eminente. En los casos en los cuales se asume la terapia de pareja como la última tabla de salvación, es difícil alcanzar buenos resultados porque normalmente estas personas acarrean consigo una relación contaminada de malas experiencias y situaciones complicadas que dificultan su reconstrucción. Cuando falta el amor, han surgido intereses contrapuestos o simplemente cada cual se ha planteado objetivos diferentes al de su pareja, es complicado salvar la relación.